Se armó la función

No existen estadísticas oficiales sobre el número de circulares que puede llegar a sacar un niño del colegio en el mismo día. Pero si se le pregunta a los padres, en una artesana encuesta a pie de cole, la conclusión es que, llegado el final de curso, la cifra es exorbitante. Convocatorias de tutorías, avisos para llevar materiales, entregar fotos, preparar disfraces o memorizar poemas en casa para la traca final. Y da igual que las notificaciones lleguen en papeles sueltos, anotadas en la agenda o por mail. Se convierten en una abrumadora lista de tareas a realizar a la vez que se ayuda a estudiar para los últimos exámenes y se organiza el tiempo que tendrán libre los niños cuando finalmente les den las vacaciones.

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