STOP & PLAY EN LOS APRENDIZAJES

por | De la mano

Tiempo para soñar, tiempo para crear, tiempo para aprender…

Maestros, psicólogos, pedagogos. Todas aquellas personas que trabajamos con y para la educación comentamos en alguna ocasión la importancia del tiempo en los aprendizajes, teniendo como referencia las edades y el desarrollo evolutivo. Edades comprendidas entre (0 y 2 años) marcamos así un tiempo para la realización de los aprendizajes.

Desde la cuna comentamos. ”A esta edad permanecen sentados, dan palmas, caminan, hacen pis o caca en el baño (control de esfínteres)”. Un sin fin de procesos que van adquiriendo con su propia evolución.

La escuela tiene en sus manos diferentes estrategias para poder ayudar a alcanzarlos. El tiempo es un elemento que una vez más se muestra presente en nuestro día a día y claro está también a la hora de aprender.

¿Cómo conseguir  los maestros hacer un buen uso de él?

Tarea difícil la que se nos plantea, a veces necesitamos demostrarnos a nosotros mismos y ver un avance en dichos aprendizajes de nuestros alumnos, de manera casi instantánea sino parece que nos hace sentirnos mal en la realización de nuestro trabajo. Rápidamente esperamos que coman solos, se sienten, gateen, caminen “ya”. Pero todo necesita de su tiempo.

Los aprendizajes son como escalones en nuestra vida y cada uno se dará cuando la persona esté verdaderamente preparada para subirlos o bajarlos. Los maestros estaremos de guías, de ayuda para que la subida o bajada de los mismos sea lo más segura posible.

¿Qué significa esto llevado a las aulas de los más pequeños?

Día a día, momento a momento, en todas y cada una de las aulas se están produciendo muchísimos aprendizajes como si de algo mágico se tratase, de diferentes maneras y ritmos llegando a un mismo puerto.

Una estrategia relacionada con el tiempo es  la utilización de la rutinas establecidas en el aula les proporcionarán seguridad ayudando a “ordenar” el antes y el después. A mayor seguridad (saber que puede pasar después) mejor predisposición a conseguir determinados conocimientos. No olvidemos que nuestros pequeños no tienen la misma concepción del tiempo que los adultos, lo perciben de manera muy distinta “confundiendo” el ayer con el ahora o el después.

Los momentos de escucha que mantengamos con ellos proporcionarán un mayor conocimiento tanto individual como grupal ayudando así en la búsqueda de estrategias para lograr alcanzar los aprendizajes.

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