¿Volverás?

Esta pregunta planteada sin más no nos dice apenas nada, pero metida en un contexto donde  las despedidas y el tema APEGO conviven comienza a tener un sentido.

Casi seguro que todos los días nos despedimos de alguien con un hasta luego, hasta mañana, buen día, nos vemos… En la mayoría de los casos hacemos estas despedidas sin plantearnos ningún  problema. Pero cuando nuestros pequeños tienen que despedirse de sus personas de apego la cosa cambia significativamente. A  diario se repiten en las escuelas infantiles situaciones de llanto, tristeza, angustia, impotencia, rabia, indiferencia… Emociones y sentimientos mezclados pareciendo para ellos un problema sin solución.

Importante momento este del día  para ellos. ¿Qué pueden pensar? ¿Qué pasará por esas pequeñas cabecillas  donde el tema de las emociones toma un papel crucial? 

¿Volverás papá, mamá  abuelos  a buscarme? ¿Me quedaré aquí y no vendrá nadie? Nosotros como adultos tenemos superadas estas situaciones, sin embargo para ellos tienen una gran fuerza emocional  de estos y otros momentos se fraguarán las relaciones de  apego en un futuro.

El hombre no se forma de manera parcelaria, por aquí las emociones por allá los conocimientos. Cada uno de nosotros vive de diferente manera la despedida, pero con seguridad la forma de APEGO en nuestra infancia habrá y tendrá un papel significativo en nuestra etapa de adulto.

Padres, educadores, personas referentes para el niño podemos hacer mucho para que estos momentos que se repiten muchos días sirvan a nuestros pequeños para crecer en un clima de seguridad haciendo en un futuro personas más estables emocionalmente y con una percepción de su yo ajustada a la realidad. 

La despedida se puede preparar antes de salir de casa mostrando seguridad con las rutinas, tener momentos de afecto, palabras cariñosas, evitando en la medida  que se pueda las prisas, hablando con ellos de sus compañeros, profesor, juegos… El camino previo a la llegada al centro escolar será lo más tranquilo posible las prisas no favorecerán la despedida.

Un segundo momento sería el que se produce al llegar al centro. Permitir al niño manifestar sus sentimientos (llantos, rabietas, alegría…) ayudará en gran medida en la comunicación, permitiéndonos llegar a entender que les está pasando. En ocasiones necesita llorar para expresar su desagrado, incomodidad ante la situación que está viviendo en ese momento, dejémosle manifestarse intentando entenderlo, “Te entiendo pero tengo que irme, volveré a buscarte en cuanto pueda” Mensajes que transmitan tranquilidad, utilizando en ellos un tono suave que implique complicidad, nunca engaño. Esto hará que se sientan más seguros. Intentemos  normalizar en la medida que se pueda el momento.

No menos importante es la llegada de los padres, abuelos, personas referentes al centro (el reencuentro) después de una jornada de juegos llega el tan esperado momento, aquel que por la mañana parecía que no iba a suceder nunca. La comunicación con ellos vuelve a tomar un papel importante, frases llenas de cariño, sin prisas un recuentro cálido. Momentos insignificantes que en ellos cobra una notable importancia en el apasionante mundo del APEGO.

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